¡Ayúdame, animal!
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La militancia de base, esa que resiste manteniendo vivo el proceso histórico de cambio ha desatendido, ignorado y/o soslayado el meollo de la problemática atinente a la naturaleza que en su forma más genuina, representan unos animalillos, que por lo general configuran el entorno natural de aquella.
Ni siquiera por estrategia política las organizaciones de activistas politícos (y mucho menos partidos y gobierno) se han interesado en el tema de la protección de animales dependientes del ser humano u otras especies cercanas a ellos, e incluso han desatendido o ignorado compromisos internacionales por la conservacion de la biodiversidad.
Tal vez las causas de fondo de esta normal anomalía las deban determinar sociólogos, antropólogos y psicólogos como parte de un fenómeno que puede que vaya más allá de las consecuencias depauperantes de la renta petrolera.
Pero las razones y recomendaciones científicas pocas veces son requeridas por los colectivos, ya por los requerimientos de carencias crónicas y la necesidad de actuar con rapidez ante la realidad que los sobrepasa, o por falta de formación metodológica, los profesionales que deberían abundar orientando a la revolución subterránea, brillan por su ausencia.
Puede que gobierno y partidos consideren la irrelevancia de asumir dichos compromisos basados en que los animales aun no pueden votar, y que sus amos o protectores no se preocupan a fondo por conquistarles algunos derechos… o puede que este relacionado con aquellos viejos conceptos sobre “El Progreso” que cada vez están más vigentes: para ganar una elección hay que arrasar con el mayor número de árboles posible aún en el mismo Trópico y garantizar el mayor número de viviendas, aunque colapsen las ciudades…como es el caso del alcalde Juan Fernandez en el Municipio Los Salias para después jactarse de su “tacita de plata”, siendo un esperpento de ciudad atiborrada de automóviles y con infimas aceras para caminar y mucho menos para esparcirse, y un deleznable espectáculo de toros coleados que le reditua muchos simpatizantes, si bien no muy sifrinos, bastante escualidos y reaccionarios, por cierto.
También puede que teman represalias moralistas ya que suele existir la idea de que la especie humana es el centro de todas las demas y se actua conforme a ello: “Si no atendemos a los seres humanos como debieramos, con mucho menos razon a los inferiores…”
Lamentablemente, razones de parecida naturaleza parece haber hecho mella en los actores que estoicamente, por vocacion, principios, formación o necesidad y con intereses legítimos (y que en general se contraponen al de los burocratas) soportan y dinamizan el proceso revolucionario.
De igual forma han soslayado la corresponsabilidad que les compete si acaso como un tema dentro de la problemática general que nos agobia cotidianamente, sin tomar en cuenta la indefension absoluta en que se encuentran estos seres por causa del MODELO y del tipo de gente que produce .
Algunos personeros del gobierno y mucha gente , se jactan de contar con una de las más avanzadas constituciones del mundo, pero sin lugar a dudas podemos afirmar que en materia de derechos de los animales, puede que sea de las mas retrogradas.
Aquí se podría plantear el reto de intentar romper con las contradicciones que nos plantea la realidad venezolana. Por un lado el presidente Chavez nos enrumba hacia un Socialismo del Siglo XXI con algunas premisas clasicas y emblematicas (“Socialismo o Barbarie” de Rosa Luxemburgo), mientras los gobiernos locales y el gobierno nacional en su conjunto permite que se sigan creando las condiciones para la aplicación de un desarrollismo devastador (crecimiento indiscriminado de ciudades, crecimiento indiscriminado del parque automotor, crecimiento indiscriminado de la poblacion, crecimiento indiscriminado de importaciones, etc., etc., etc.).
No es coherente pedirle a una poblacion alienada con un complejo de elementos disociadores, la atención y cuido de la biodiversidad y mucho menos hacerle entender que todos somos parte del medio ambiente, pero tal vez sensibilizandonos con los representantes mas cercanos, llámese gatos o perros, comencemos a construir otra clase de ciudadano, sin tener que aplicar la visión eurocentrista o primer mundista de tener que acudir a ellos cuando se avecina la debacle de la decadencia capitalista.
Lo que inventemos tendrá que ser dentro de nuestra realidad, soluciones endogenas…los nórdicos tienen “perreras”, porque teoricamente se dan las condiciones para que no existan animales domesticos callejeros, en cambio nosotros deberemos crear derechos adquiridos para los consuetudinarios de cada plaza…en fin, asumir el barranco senores…
Por otra parte, se ha dejado esta tarea a los sectores más reaccionarios, quienes por lo general "iluminados" por alguna misión del mas alla, pretenden despolitizar un tema eminentemente social y mientras fomentan el comercio de animales y se agrava el problema estructural, y propenden a que los sectores de la izquierda subestimen el tema de fondo como si fuera una cuestion frivola y secunda.
Para terminar conmino a la ciudadania en general a involucrarse en la construcción de una ley de protección animal desde las bases para obligar a que el proyecto que se esta llevando a cabo a través de la iniciativa de Tascón, baje al debate popular conforma con los planteamientos que requiere el momento histórico y no permitamos el madrugonazo ni fines elelectoreros que en definitiva, no hacen máas que atentar contra el objetivo y reeditar el ejercicio puntofijista de control; además verán que la ley esta plagada de vacios y tiende a ser un parapeto para salir del paso, por lo que procede leer el proyecto que debatira la asamblea en algun momento y esperemos que podamos revertir el entuerto.
Un saludo animalista
Rómulo Munoz
S.O.S. Natura