¿Capital de indiferentes o decoración diferente?
Por: Camilo Cesarino
Allá dónde finaliza la Avenida Baralt, una de la más transitadas de la
Capital, y donde comienza el recorrido más privilegiado para los amantes
de la naturaleza y el ecosistema, por su bordeamiento con El Ávila, la
Avenida Boyacá; los ciudadanos contamos con un nuevo
monumento que fácilmente está a la vista de todos los que
circulan por allí a diario para dirigirse a sus puestos en el Tribunal
Supremo de Justicia, Ministerio de Educación o Ministerio de Cultura que
por ahí se ubican.
Otra fiel representación que hace honor al comportamiento que nos ubica
a todos en un mismo nivel de condiciones, sin diferencias raciales,
económicas ni políticas: nuetra relación indiferente con las demás especies.
Para bendición de nuestros valores y sobretodo de nuestros hijos,
actualmente en Venezuela está en discusion La Ley para la protección de
los animales domésticos, dominados, silvestres y exóticos en cautiverio.
Una ley que lamentablemente debe existir porque es necesaria para
reivindicar nuestro comportamiento injustificable, nuestro ritmo de
vida, nuestros errores. Para disculparnos con nuestras raíces, con
nuestros antepasados, con el agua, con la atmósfera, con el planeta y
sus herederos.
Participemos todos en la elaboración de este gran proyecto de vida que a
todos nos compete. Es menester un plan social y urbanístico donde
podamos convivir todas las especies sin violar el derecho a existir de
los demás terrestres.
Hago un llamado urgente a todos los funcionarios, arquitectos,
ingenieros, abogados, artistas, educadores, comunicadores y pensadores
del país a elaborar proyectos, ideas y soluciones para esta causa. La
raza humana no debería ser un obstáculo para la existencia de otras
especies y menos durante la construcción de un hombre nuevo y una
sociedad nueva.
Seres ornamentales
Para la mayoría de nosotros, nuestra relación con los animales implica
la convivencia con alguna raza en particular aceptada por la sociedad
para mantenerlos en nuestros hogares.
Pero ¿de dónde provienen estas "razas"? Uno de los modos más obvios en
que los animales le convienen a los humanos es como acompañantes (no
olvidemos los alimentos, la vestimenta y el entretenimiento).
Los animales sin hogar, si tienen suerte, son recogidos y trasladados a
un refugio donde sólo les queda esperar que alguien los adopte. Propongo
la Misión Mucuchíes, para la creación de albergues y refugios además de
centro de salud y cuidado para todo tipo de especies “domésticas” como
aves y tortugas. Mucuchies por la raza de Nevado, el fiel acompañante
del Libertador y única raza de perros en Venezuela.
Se estima que unos 25 millones de animales "domésticos" se quedan sin
hogar anualmente y sólo un 27% de ellos son "perros de raza". Una media
de 9 millones de ellos, mueren en las calles de enfermedades, de hambre,
de frío, de heridas y otras consecuencias de la vida callejera como
accidentes viales causados por nuestros vehículos diariamente.
Camilo Cesarino
Caracas, 12/06/2007
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