ADIOS COLEADOR
Por
Roger Pacheco Eslava
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Debo reconocer que en los tres últimos e intensos años de lucha contra las corridas hemos descuidado la lucha contra el coleo. Con excepciones de activistas como Ángela Expósito y José Adrián, quienes si se han dedicado de lleno a la abolición del coleo, la mayoría de nosotros en diferentes asociaciones protectoras de animales, nos abocamos completamente a la tauromaquia.
Hoy día Venezuela es prácticamente antitaurina, son pocas las provincias donde se puede decir que aman a la “fiesta brava”. Pero en su lugar el coleo tomó fuerza, no sólo económica sino popular. Celebridades del espectáculo, políticos y hasta personajes del deporte son constantemente vistos en las mangas, que dicho sea de paso cada vez son más frecuentes.
En estos tiempos de debate intenso sobre la Ley de Protección Animal se habla incluso que podríamos no abolir el coleo del todo. ¿El argumento? Porque es un “deporte nacional”. Es cierto que existe una Federación Venezolana de Coleo y que está adscrita al Instituto Nacional de Deportes, es también cierto que el coleo es un deporte oficial en los Juegos Deportivos Sudamericanos y que esto garantiza dos medallas seguras para Venezuela, sí, pero no es un deporte, no importa qué tantas reglas le coloquen para hacerlo disciplinado, es una competencia y no todas las competencias son deporte. Y en cuanto a que está decretado deporte nacional, la verdad es que en el año 1981, durante la presidencia del “llanero” Luís Herrera Campins (el mismo que construyó una supergallera en La Urbina) el Congreso Nacional declara a esta actividad como un deporte criollo y nacional, pero no el deporte nacional. Todos sabemos que el deporte más seguido en el país es el Béisbol y el más practicado es el fútbol.
Los toros coleados se han convertido en una actividad de distracción que se realiza con motivo de las Fiestas Patronales, así como en los fines de semana de reunión con familiares y amigos. Generalmente se acompaña de “parrilladas” para hacer más completa la tortura animal.
TODAVÍA PODEMOS ABOLIRLO
El Coleo es un evento típico de las regiones llaneras de Venezuela, el cual consiste en que un jinete persiga hasta derribar a un toro halándolo por la cola dentro de una manga de coleo. Trata de demostrar la destreza de un hombre montado a caballo, intentando dominar “la fiereza” del toro. Pero al igual que en la corridas, el toro es preparado y torturado antes de la prueba de “valentía”.
El objetivo del jinete es simple, derribar por el suelo al toro jalándole por la cola y el del toro es elemental, correr y no ser atrapado. Para ser buen coleador se debe ser rápido, elástico, de buen pulso y sin miedo. El caballo debe ser rápido, arrimador, con buena fortaleza, y debe sobrepasar con velocidad al toro. El toro debe ser rápido feroz y con mucho miedo.
La manga de coleo consta de un corral partidor, que es el lugar desde donde sale el toro que será coleado, un corral llamado tapón donde se detiene el toro una vez fue coleado. La manga debe tener mínimo 20 metros de ancho por 300 metros de largo distribuidos de la siguiente manera:
ZONA DE PREPARACIÓN: equivale a 50 metros. En esta zona no se debe colear.
PRIMERA ZONA: equivale a 100 metros. Las caídas en esta zona marcan el mayor puntaje.
SEGUNDA ZONA: equivale a 100 metros.
ZONA MUERTA: equivale a 50 metros. En esta zona no se debe colear. El coleador que lo haga, y malogre el toro, debe correr con los gastos de éste.
A lo largo de la manga está el público, quienes cual circo romano hacen bulla con gritos, aplausos, silbatos, cornetas y demás, sin contar que el coleo es narrado en vivo por un locutor en la misma manga, aturden al toro y al caballo.
De acuerdo a la forma como caiga el toro, el coleador se hace merecedor a un puntaje que se va sumando a medida que el coleador va haciendo su participación; este puntaje está determinado de acuerdo al reglamento de la Federación de Coleo por la cual se rigen los clubes, y son las siguientes:
CAMPANILLA: El toro debe caer de costado (pegando la paleta en el suelo) girar sobre su lomo y quedar sobre el otro costado, y volver a girar sobre su lomo para finalizar sobre el otro costado. Equivale a 25 puntos en la primera zona y 15 puntos en la segunda zona. Es equivalente a dos campanas.
CAMPANA: El toro debe caer de costado (pegando la paleta en el suelo) y girar sobre su lomo y quedar sobre el otro costado. Equivale a 20 puntos en la primera zona y 10 puntos en la segunda zona.
COSTADO: El toro debe caer de costado. Equivale a 10 puntos en la primera zona y 5 puntos en la segunda zona.
CUARTOS TRASEROS: El toro cae pegando únicamente los cuartos traseros en el suelo. Equivale a 5 puntos en la primera zona y 3 puntos en la segunda zona.
REMOLINO: Es equivalente a tres campanas y es con la que se obtiene el mayor puntaje: 30 puntos en primera zona y 25 puntos en la segunda zona.
Al caer el toro, si este levanta las cuatro patas, la coleada es efectiva; si no cae, o no levanta la patas, es nula. La coleada más celebrada es la que se denomina filo de lomo, sucede cuando el animal da la vuelta por el lomo y levanta derechas las patas. Finalizando la acción, el coleador se aparta inmediatamente, y se reinicia la disputa por la cola del toro. La competencia tiene una duración de cinco minutos.
Culminada la faena, quien resulte triunfador será premiado con una cinta, que le coloca en la espalda alguna dama del público; este gesto es considerado el trofeo más digno del coleador.
La fiesta llanera se suele acompañar de conjuntos de música, que más que alegrar el ánimo de los asistentes (casi todos etílicamente festivos) aturden a los animales que no sólo fueron trasportados cruelmente, sino que son guardados en reductos pequeños para la faena.
El coleo, además de Venezuela, sólo se practica en México, Colombia y Brasil, con variación de estilos y normas en Chile (ellos lo llaman rodeo).
No importa qué tan lindo quieran pintar las coleadas, son un evento cruel ya que utilizan a animales indefensos sólo para entretener a los humanos. Podemos detener esta horrible tradición, hagamos una sola voz este 26 de abril en la gran marcha por la protección animal. Te esperamos en la salida de la estación del metro de Parque Carabobo para caminar juntos hasta la Asamblea Nacional.
Por una Venezuela sin sufrimiento.
Roger Pacheco Eslava
AnimaNaturalis |