PUBLICISTAS
DEL SIGLO XXI

Volver a DOCUMENTOS

Muchas veces desestimamos la capacidad del potencial de los jóvenes, y más aún cuando ellos provienen del llamado "tercer mundo". Pues bien, aquí hay una muestra de los mejores creativos que hay en la actualidad, y todos ellos tienen algo en común, siendo muy jóvenes asumieron retos y le gritaron al mundo cómo se hacen las cosas. Hoy por hoy son los más laureados del ramo. Vamos chicos, ustedes también pueden.

RODRIGO FIGUEROA REYES

Rodrigo Figueroa asumió el desafío que se propuso (hacer subir a DDB, en sólo tres años, al codiciado podio de las tres agencias más importantes de la Argentina). Desarrolló un proyecto en el que la agencia de publicidad se reconvierte en una fábrica de pensamientos, en una usina de ideas. Tuvo suficiente convocatoria como para armar un equipo formidable que lo acompaña en el emprendimiento y captar importantes cuentas, como la de Telefónica de Argentina, entre otras. Mudó la agencia, creó dos nuevas sedes, una para Smash, Retail, Dreams, DDB Federal y una división especializada en marketing directo, todavía sin nombre, y otra para OMD, la central de medios que comparte con Ratto/BBDO y Savaglio TBW, que está entre las tres primeras del mundo. En el fondo, el objetivo de Rodrigo Figueroa Reyes es que cada integrante empiece su jornada con la alegría de estar trabajando en un lugar donde puede concretar sus sueños. Y lo más singular es que, a nueve meses de anunciado, el proyecto alumbró con toda felicidad.

WASHINGTON OLIVETTO

Washington Olivetto ingresó al mundo publicitario a los 18 años, como pasante en una agencia llamada HGP. Luego paso por otras grandes agencias del momento como Lince, Casabranca y DPZ .Actualmente es Presidente y Director de Creación de W/Brasil, la tercera mayor agencia de Brasil. Aún antes de crear su propia agencia en 1986 (entonces llamada W/GGK, Washington Olivetto ya era considerado uno de los más importantes nombres de la publicidad brasileña. Su trabajo fue definido como una forma muy brasileña de hacer propaganda, influenciando profundamente las nuevas generaciones, haciendo de la publicidad una de las profesiones de moda en Brasil. (Publicidad y Propaganda son actualmente las universidades mas buscadas en Brasil). Su agencia conquistó el Grand Clio 2001 con un film creado para la revista Época, siendo la primera pieza de lengua no inglesa que obtuvo el premio.

Sus campañas tienen a lo largo del tiempo cautivado el público trayéndole casi un status de pop-star en los medios de comunicación. Una de ess campañas, para BomBril, aparece ahora en el Guiness Book of Records como la campaña de mayor permanencia en el aire con el mismo protagonista ( mas de 160 comerciales en los últimos 16 años). El profesional mas premiado de América Latina es uno de los más premiados del mundo, Washington Olivetto coleccionó 11 Leones (18 Oro, 8 Plata y 18 Bronce) en el Festival de Cannes SAWA. Ganó, también, Clíos y citaciones en prácticamente todas las grandes publicaciones internacionales de publicidad.

MARCELO SERPA

Marcelo Serpa, uno de los mas talentosos y brillantes creativos de la América Latina, alma de BBDO en Brasil de la que es socio y director, y quien ha realizado durante los últimos años las campañas mas exitosas de publicidad en Latinoamérica es elegido como el Mejor Director Creativo de la región, sigue siendo un icono de la creatividad mundial. Luego de que este año su agencia se consagrara en Cannes como la segunda más premiada del mundo y la primera en la categoría de Gráfica.

 Serpa ha recibido por seis veces el galardón al Mejor Creativo de la Ibero América y de su país en “El Ojo”.  El Grand Prix de Radio viajó a España, al caer en "Amigas", un anuncio de Renault creado por la agencia Tiempo BBDO de Madrid. Finalmente, debido a los premios ganados por varias de sus asociadas en distintos países, BBDO fue consagrada La Mejor Red de Ibero América.

RAMIRO AGULLA

Presidente y director general creativo de Agulla & Baccetti . Nunca un publicitario argentino tuvo tanta presencia en los medios, ni generó tanto interés entre los publicitarios de la región. Ramiro Agulla, antes de renunciar a seguir trabajando para el presidente De la Rúa, llegó a ser blanco de ataques políticos y de pegatinas callejeras, al punto que bien podría tomar para sí el estribillo que hizo popular Tita Merello cuando con picardía cantaba "Se dice de mí...". Ahora, junto con su inseparable amigo y socio, Carlos Baccetti, milita dentro de la categoría de los empresarios exitosos y es motivo de investigaciones que luego se vuelcan a libros.

Su padre, abogado, periodista y político (fue gobernador de Santa Cruz, donde nació Ramiro, que es el menor de cuatro hermanos), fue asesinado a balazos en la época del Proceso, cuando se desempeñaba como director de la revista Confirmado. Por ese entonces, Ramiro tenía 14 años y eso es algo que jamás podrá olvidar. Otro episodio, en 1997, ocurrió en una pelea callejera, cuando un oficial del Ejército le pegó dos tiros, uno que le rozó el codo y otro en el tórax, que no afectó ningún órgano gracias a que una costilla, que, aunque se quebró, le hizo de escudo y le salvó la vida. Es por eso que a veces, cuando todo parece radiante, se le ve preocupado. Alguna sombra de muerte lucha por instalarse en su cabeza. Por eso ama tanto a su agencia, a la que considera como un sinónimo de vida.

Cultiva un humor irónico, que a veces le brota en la mirada y hasta puede llegar a darle un halo sobrador. Aunque todavía hay quienes, para referirse al dúo más famoso de la publicidad argentina, siguen diciendo "los chicos", lo cierto es que Ramiro Agulla, nacido el 20 de enero de 1965 (es unos meses menor que Carlos Baccetti, su socio y amigo del alma), supo dar el salto de creativo exitoso a empresario exitoso, algo que David Ratto lo supo desde mucho antes que los propios protagonistas lo descubrieran.

Junto con Baccetti decidieron no trabajar para Patti ni para Duhalde, pero cuando Ratto primero y después Antonio de la Rúa en Punta del Este les propusieron hacerlo para la campaña presidencial de Fernando de la Rúa, terminó aceptando. Pero a título personal, no como agencia, cuyo peso recayó plenamente sobre Baccetti, quien, a mediados de septiembre, recibió con inocultables muestras de alegría la renuncia a esa labor de comunicación política por parte del "gordo", como cariñosamente lo llama.

En toda la historia de la publicidad vernácula, nadie tiene tanta exposición como Agulla. Además de la profusión de notas, fue motivo de pegatinas callejeras ("Señor Presidente, menos Agulla y más agallas", reclamaba desde un afiche el legislador porteño del PJ Eduardo Valdez). Y hasta de debates políticos, como cuando en el bloque de diputados peronistas, que estaba analizando temas como la rebaja gradual del IVA, el financiamiento y la reformulación de las obras públicas a través de servicios privatizados, reclamó que, para que el diálogo funcionara, no se tenía que desarrollar sin que estuviera "Agulla de por medio". Paralelamente, desde la otra vereda se publicaban artículos, como uno de la revista Noticias, que tituló: "Ramiro Agulla, el genio del milagro oficial". O del diario Clarín, que en el suplemento "Sí", refiéndose a Agulla y Baccetti, decía que son "los nuevos ídolos pop de la televisión argentina" y "los sinvergüenzas que revolucionaron la publicidad en la Argentina, exportaron clips a toda Europa, cambiaron completamente las imágenes de marca muy tradicionales en las cabezas de la gente y lograron que, a la hora de la cena familiar, todos pidan silencio cuando aparecen sus obras".

Cuando llevaba apenas seis años como empresa, Agulla & Baccetti ya se había convertido en la agencia más elogiada por los empresarios, era consagrada como la más creativa de la región y unas de las top ten del mundo, y también era motivo de tratamiento de investigación en libros, como el de Tom Wise, titulado ¡Sí, se puede! Tácticas y estrategias de empresas ganadoras, de Ediciones Granica, o La rebeldía pop, de Diego Rottman y Jorge Bernárdez, de Editorial Planeta.

A diferencia de Baccetti, que no tenía para nada claro su futuro, Agulla, antes de terminar el secundario en el Champagnat, sabía que se iba a dedicar a la publicidad. Una pista tal vez la estaba dando su propia habitación, en la que tenía pegadas fotos de toda la familia, a las que les agregaba titulares ("que hoy todavía me parecen bastante buenos"). Sin embargo, su primer trabajo -como cadete- fue en el ámbito de los corredores de Bolsa y en otra etapa se desempeñó como barman. La primera agencia a la que ingresó fue León Chocrón. Para capacitarse hizo la carrera en la Universidad del Salvador y, para abrirse camino y mostrarse, se inscribió después en la escuela de la Asociación Argentina de Agencias de Publicidad, donde lo detectó Patricio Bonta, que se lo llevó para J. Walter Thompson.

Se debe haber sorprendido bastante el día que recibió el llamado de Baccetti, proponiéndole que trabajaran juntos en Young & Rubicam, pues si bien se habían cruzado en los pasillos de la Universidad del Salvador (Baccetti estaba un año adelante), él, en ese momento, "no podía juntar el apellido con la cara". Lo cierto es que Baccetti, que ya había superado su etapa de trainee y tenía que formar dupla, no dudó un instante en llamarlo, pues había recibido buenas referencias del desempeño de un tal Agulla en JWT. Esa y no otra fue la génesis de lo que es hoy la internacionalmente reconocida agencia Agulla & Baccetti.

"Somos hijos de nuestros resultados", "no damos un paso sin saber adónde tenemos que llegar", y "tuve una pesadilla: soñé que nos parecíamos a las otras agencias", son algunas de las frases que destacan Rottman y Bernárdez en su libro, en el que también se ocupan de Adrián Suar, Jorge Lanata y Mario Pergolini.

Cuando lanzaron la agencia, hablaban de la "refundación de la publicidad", fue una bravuconada, y pasaron seis años... Refundar no es inventar, es establecer un negocio de otra manera. Los creativos estaban en un rincón del fondo. Era mucho más importante el negocio de los medios. Había vuelto la competencia, necesitaban diferenciación, y era un momento donde el verdadero recurso que generaba valor en este negocio era la creatividad, y había que ponerla en un primer plano. Eso fue lo que agarramos nosotros. Y lo hicimos. Había que restablecer una manera de comunicarse, cambiar los ejes temáticos, la manera de comunicarse con los consumidores, y eso lo cambiaron.

CARLOS BACCETTI

Vicepresidente y director general creativo de Agulla & Baccetti , fue quien eligió a Agulla para formar la dupla creativa que en pocos años se convirtió en la más famosa de la Argentina y más trascendente en el exterior. Después de acumular premios nacionales e internacionales decidieron no inscribir más piezas en los festivales de publicidad, pero igualmente siguieron cosechando galardones. El año pasado, como agencia, ganaron la más alta distinción del marketing local, el Premio Mercurio. Con Topper le hicieron un gol de penal a Dios, derrotaron al diablo con el primer Renault Clio, y con el Clio 2 convirtieron a Jesucristo en un piloto capaz de derrotar al campeón mundial Schumacher. Recientemente, mientras "La llama que llama" se convertía en un fenómeno de merchandising, crearon una mitología para el subterráneo de Buenos Aires. ¿Se trata de un par de provocadores de la comunicación? En esta nota Carlos Baccetti contesta la pregunta sin eufemismos. De su relato también surge que al unirse se potenciaron, que juntos, como dice la canción, son mucho más que dos.


Extrovertido, inquieto, chispeante, lanzador permanente de ideas, ocurrente. Así es como se percibe a Carlos Baccetti. Quienes lo tratan más de cerca saben que también es un trabajador incansable, que pasa largas horas en la agencia y después entra en conflicto consigo mismo porque considera a su familia como lo más importante, como lo más sano que pudo construir en su vida y siente que no le dedica todo el tiempo que se merecen. Lleva siete años de casado y tiene dos nenas. A diferencia de Ramiro Agulla (socio y amigo del alma), que prefiere trabajar gran parte de la jornada en su casa, él necesita estar más en contacto con la gente, de cuidar que no haya derroche, de tener siempre un ojo puesto en la contabilidad.

El manejo económico de la agencia lo obsesiona tanto como la creatividad. "Es que si al hacer el balance no hay recursos todo se va al diablo, y si los tiramos por la ventana después habrá menos para repartir", argumenta.

Diego Rottman y Jorger Bernárdez, en La rebeldía pop, el libro en el que analizan el éxito de A&B, los califica, junto con el de Adrián Suar, Jorge Lanata y Mario Pergolini, como los principales exponentes de una generación que enarbola la transgresión, la creatividad y la independencia como banderas.

En otro trabajo de investigación, Sí, se puede! Tácticas y estrategias de empresas ganadoras, de Ediciones Granica, Tom Wise resume así las claves del éxito de A&B: el compromiso con el trabajo estratégico (que se debe hacer, cueste lo que cueste, lo mejor para el cliente); el cumplimiento de los objetivos estratégicos fundacionales (imagen, liderazgo, cartera, marca, alianza y mística); el cumplimiento con la verdad y la ética; el compromiso con el control de calidad (que el presidente Agulla y vice Baccetti ejercen en forma personal); el compromiso con el fuerte sentido innovador, y la obligación de brindar un esmerado servicio al cliente. Las otras empresas calificadas de ganadoras que comparten el libro son el Alvear Palace Hotel, Big Six, Compaq, Frimetal, Grupo Centralab, Limansky, Luigi Bosca, Llao Llao Hotel & Resort, Megatrans, Musimundo, Parra Empresas de Servicio, Qualitas Médica, Southern Winds, Telecom Personal y The Sportsman. Baccetti, por su parte, reduce a uno esos seis puntos: "En lo que realmente más creemos es en el trabajo", dice.

Ahora está todo bien con Baccetti, pero desde que fue a la escuela y hasta hace pocos años, los padres miraban con preocupación su futuro. Era frecuente que lo echaran de los colegios por los líos que armaba. La inquietud aumentó cuando terminó el secundario, pues no parecía atraerle ninguna profesión. Nada que ver con sus otros dos hermanos, brillantes en sus estudios. El clic se produjo un 4 de diciembre, el Día de la Publicidad. Iban viajando en auto con su madre y se enteró por la radio de la celebración. "¡Eso sí!", se dijo, "Esto es lo mío" y se metió a estudiar en la Universidad del Salvador. La madre, una auténtica idishe mame, aprovechó el entusiasmo, movió sus contactos y terminó colocándolo como cadete en la agencia García Belsunce, que hacía la publicidad del Plan Rombo.

Un aspecto poco conocido que revelan Rottman y Bernárdez es que a los 17 años Baccetti ingresó como voluntario oficinista a la Prefectura Nacional Marítima, actividad que no le impedía por la noche ir a la facultad, donde muchas veces terminaba dormido sobre el final de la clase, situación que generó en sus profesores muestras de piedad a la hora de ponerle las notas. En abril del '82, ya casi cuando tenía que irse de baja, pasó lo de las Malvinas y el soldado Baccetti se anotó para ir a pelear a las islas, cosa que finalmente no ocurrió.

Después tuvo un pasaje por Lautrec (hoy CraveroLanis Euro RSCG), donde comenzó como redactor, pero con el tiempo lo pasaron a Arte, donde después de un año y medio lo echaron, según confiesa no sin cierto dejo de bronca.

El camino independiente lo había intentado a los 23 años -por entonces ya casado con Adriadna-, en sociedad con Sebastián Borestein -con el tiempo devenido en productor- y Carlos Kikuchi. El nombre de la agencia, muy simple y previsible: BBK. Fue una efímera aventura, ya que después de varios reveses de los potenciales clientes no pudo sobrevivir.

Un golpe de audacia (anunció que iba el hijo de Tato acompañado de otro muchacho, pero finalmente se presentó solo) le dio la posibilidad de una entrevista que le abrió las puertas para empezar como trainee en la agencia que muy pronto se convertiría en la exitosa Young & Rubicam Argentina.

De Agulla sólo tenía dos referencias, una muy fugaz, que se relaciona con los pasillos de la Universidad del Salvador, donde lo vio pasar un par de veces y le llamó la atención el cabello largo que resaltaba todavía más su físico imponente, y la otra, los datos que le habían pasado de J. Walter Thompson, donde trabajaba. De manera que cuando tuvo que armar dupla creativa en Young & Rubicam no lo dudó y lo llamó por teléfono, momento que coincidió con los deseos de Agulla de cambiar por una agencia que le diera más posibilidades de ganar premios. "Así que vos sos el famoso Carlitos", dijo Ramiro cuando se encontraron.

Del primer aviso que hicieron juntos, Baccetti prefiere no acordarse. Se trataba de una mayonesa. Familia perfecta, día perfecto. "Una pelotudez grande como una casa. Ese fue el primer guión que hicimos juntos. También hicimos otras cosas muy malas". El primer gran éxito llegó con el comercial Pescador para Dr. School, hace casi diez años, con el que ganaron el título de la oficina más creativa del mundo de la red de Y&R.

De allí saltaron a Verdino Bates (hoy Bates Fernández), ya como directores generales creativos asociados. Ganaron premios y cuentas, pero cuando quisieron meterse en otro lado que no fuera la creatividad saltaron los tapones y entonces decidieron, en 1994, crear su propia agencia.

JUAN CARLOS GÓMEZ DE LA TORRE

Presidente de Leo Burnett (Perú).  Agencia que no sólo se ha posicionado como la más creativa y exitosa de su país, sino que se ha destacado como una de las mejores de su red. La agencia recibío galardones en sucesivas ocasiones en festivales de todo el mundo, incluyendo cinco distinciones consecutivas en El Ojo de Iberoamérica (ya sea como mejor agencia de Perú o de la región andina). Además, el éxito de Leo Burnett ha sido uno de los mayores impulsores del cambio que se produjo en toda la industria publicitaria peruana. Anteriormente se desempeñó como Director Creativo General de Leo Burnett del Perú, cargo bajo el cual se hizo acreedor de numerosos premios y reconocimientos a nivel internacional. El 2005 una idea suya se tradujo en un comercial sobre los niños con cáncer que ganó el Cannes de oro, el primero para la publicidad peruana. Además, su agencia es la que planeó esa divertida propaganda en la que el cliente y el ejecutivo de un banco conversan, sin mirarse, sentados en los extremos de un sillón. Comenzó en la publicidad a los 18 años, en la agencia Signo (1980-1984); luego pasó a  Water Thompson en Guatemala y Chile (1988-93), así como Young & Rubicam (1993-1998).

“En publicidad lo primero es entender. Entender el negocio del cliente. Entender al consumidor profundamente. Entender el objetivo, la razón por la cual es necesario dar un mensaje. Y a partir de ahí, entender qué sentido tiene lo que anunciamos en la vida de la gente. La clave es sensibilizarse. Toda persona que realiza una tarea creativa y de marketing debe tener y desarrollar una sensibilidad especial. Los grandes hallazgos, las grandes ideas se encuentran así. Para ello es necesario ser muy observador, escuchar, interrogar, "bucear", captar lo verdadero, lo que realmente piensa y siente la gente. En realidad las ideas vienen cuando uno ya ha madurado bien lo que tiene que comunicar. Es importante estar lúcido al momento de decidir que camino tomar y eso generalmente sucede cuando has descansado bien y te has dado una buena ducha”. 

“La frase "Dos cabezas piensan mejor que una" es muy cierta. Yo disfruto mucho más mi trabajo desde que deje de lado mi ego y aprendí a formar buenos equipos. Es fascinante cuando un grupo de personas desarrollan una química y sensibilidad comunes. Cuando se mantiene el fuego vivo y todas las partes aportan lo suyo de la mejor forma en cada etapa del proceso. El resultado final será increíble, si el proceso fue increíble. Mi trabajo es crear las condiciones óptimas para que esto suceda.”

“Incluyendo en mi equipo a talentos equivalentes o superiores a mi, nunca inferiores. Lo peor que te puede pasar es estar rodeado de un grupo de fans o admiradores. Ese es el error de mucha gente talentosa, rodearse de una corte de mediocres que los obedece, los adula y los endiosa. Yo prefiero la gente que me rete, que ayude a pensar, que me haga mejorar.”

FERNANDO GONZÁLEZ

Director general creativo de Graffiti D'Arcy. Nació publicitario. Desde chico, antes de que pudiera acumular recuerdos y ahora memorarlos, a Fernando González, flamante director general creativo de Graffiti D'Arcy, lo único que le interesaba de la televisión era mirar las tandas. El que lo afirma es su padre, que fue quien le reveló ese comportamiento. En la casa paterna de Flores, donde nació en 1974, Fernando sólo interrumpía sus juegos cuando percibía que en la tele estaban pasando avisos. Después, cuando los programas volvían a ocupar la pantalla, pegaba media vuelta y retomaba sus juegos.

Reconoce que siempre le interesó la publicidad, incluso más que la música y el fútbol. Llegó a tener una banda, en la que tocaba la guitarra, y a integrar el plantel de la división superior de All Boys, donde jugaba de 7, y reconoce que tenía condiciones, opinión que comparten quienes fueron sus directores técnicos: Marcelo Vázquez, Vega (que en estos momentos conduce Nueva Chicago) y a Mamberto (en las divisiones inferiores). "Ahora no estoy para jugar, aclara. Alguien dijo que la publicidad engorda, y yo podría probar que eso es cierto." Se lo ve bien, pero asegura que no le resulta fácil mantenerse en sus actuales 86 kilos.

Cuando salió del secundario, no tuvo que afrontar ninguna duda existencial, ni someterse a test vocacional alguno. El padre también le dio una mano con eso, porque entre sus amigos había alguien que tenía una pequeña agencia de diseño, de modo que le pidieron información. Este amigo lo puso en contacto con dos free-lances que trabajaban para Lintas. "Fui a la agencia y allí, con muy buena onda, me explicaron cómo era la cosa", recuerda. Al cabo de pasarse medio día en Lintas, la convicción interna que tenía recibió otro impulso: "Me aseguraron que era lindo, y después pude comprobar que era verdad lo que me habían dicho". Primero se metió en la UBA, pero rápidamente se dio cuenta de que la carrera de Ciencias de la Comunicación, para llegar a la publicidad, que era lo que le gustaba, le resultaba larga, entonces apuntó para otro lado.

La banda musical y el fútbol desaparecieron de sus prioridades, cuando se puso a estudiar y a trabajar en publicidad al mismo tiempo. En la Escuela Superior de Creativos Publicitarios, donde cursó tres años, tuvo entre sus profesores a Carlos Bayala y a Alvaro Fernández Mendy. Antes de que lo convocaran a Graffiti, ya había hecho en un año la carrera de trainee y director creativo en VGP Argentina, una agencia chica que viene tocando bocina, pidiendo paso y ganando premios.

"A mí las cosas me suceden muy rápido", asegura, y para apoyar esta afirmación, que ahora corrobora su designación como director general creativo de la agencia que preside Eduardo Baca, relata que a los 20 años ya vivía sólo y que a los 22 había formado pareja con Mariela, con quien vive en un PH de Belgrano. Con ella comparte el cuidado de Baco, que es negro, y de Winca, que es blanca, dos perros malteses, con los que, cuando sale a pasearlos por Cabildo y Monroe, no se puede intimidar a nadie.

Con Guillermo Saccomano, quien también trabajó en Graffiti como redactor publicitario, hizo taller de redacción durante tres años. Como le gustaban mucho los diálogos, Saccomano le aconsejó que siguiera con Roberto Cossa, "porque a vos lo que realmente te interesa es escribir diálogos todo el tiempo", le dijo. Fue a verlo a Cossa, pero no se quedó mucho; evidentemente, no era el teatro, ni la literatura, lo que más lo atraía, sino la publicidad.

Lo de Fernando González, por cierto, es un buen caso para la causa de los que sostienen que publicitario se nace, en confrontación de los que abrazan la otra mitad de la biblioteca en este nunca acabado debate sobre las vocaciones.

"Esta es una agencia muy particular", reconoce el creativo, "porque todos los que aquí trabajan se sienten bien, y eso es muy importante. Estoy en un área, cuyo trabajo comenzaron Carlos y Alvaro. Al poco tiempo que ingresé, Carlos se fue a Inglaterra y el gordo Alvaro quedó a cargo de todo. Hace dos meses fue Alvaro el que dejó Graffiti para intentar un proyecto personal, con lo que dejó plantada la necesidad de cubrir ese cargo. Esta es una tarea que alguien tiene que seguir. Yo entiendo que esta designación trasciende lo que es mi persona. Está claro que el mensaje hacia adentro de la empresa es muy fuerte. Me eligieron a mí para esta función, pero, en el fondo, lo que nos dijeron es que confiaban en lo que tenían, ya que todos tienen posibilidades de progreso. Esta es una oportunidad, y también un compromiso, que en mi caso lo asumo con alegría, responsabilidad y confianza. También es un gran desafío, que sé que no lo asumo solo, porque siento que me respalda y acompaña la gente que trabaja en la agencia".