¿QUIÉN DEBE A QUIÉN?
Por
Celia Muñoz y Tom Kucharz
H ace cinco años, en el día de las elecciones generales, se llevó acabo a lo largo y ancho del país una Consulta Social sobre la Deuda Externa. Más de un millón de personas depositaron en aquel momento una papeleta en las urnas de la Red Ciudadana por la Abolición de la Deuda Externa (RCADE) apoyándola en su petición. Desde entonces a muchos nos suena más familiar escuchar hablar del tema. La Deuda Externa es un instrumento financiero que se viene usando desde mitad del siglo XX, y con especial intensidad desde los años 70, para prestar grandes cantidades de divisas a los países del Sur. ¿Pero cuáles son las consecuencias que la deuda produce en estos países? ¿Es una "ayuda" para lograr un "mejor desarrollo económico" como los gobiernos occidentales y las instituciones financieras quieren hacer creer?
"Es ya un hecho conocido que la Deuda Externa no ha servido para paliar la pobreza y disminuir las desigualdades en el Sur", concluyen un sinfín de textos, relatos y libros sobre esta temática, explicando como “la propia naturaleza del mecanismo de la deuda se ha convertido en un elemento de enriquecimiento para los prestadores, debido a los intereses que reporta durante muchos años". Numerosos estudios demuestran además que la deuda se utiliza como una vía para las exportaciones de productos manufacturados por empresas multinacionales de los países industrializados. A esto habría que añadir, según las organizaciones que demandan su condonación, "las graves consecuencias que para muchos países receptores han tenido las políticas de Ajuste Estructural que los organismos financieros internacionales como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional les han obligado a aplicar para conseguir el dinero". La Deuda Externa y los mecanismos aplicados para su concesión han provocado grandes desequilibrios sociales y económicos, especialmente para las mujeres.
Otro grave problema supone la Deuda Ecológica contraída por los países industrializados con el resto del mundo a causa del expolio histórico y presente de los recursos naturales. Las organizaciones ecologistas denuncian los daños ambientales y sociales globales que causa el actual sistema económico, tanto la extracción de los recursos como su consumo masivo. "La generación de energía y el uso de transporte motorizado provoca emisiones de gases tóxicos y de efecto invernadero que perjudican a todo el planeta", asegura Ecologistas en Acción, "provocando la extinción masiva de especies y la destrucción de la capa de ozono". Depositar residuos en países lejanos, la escasez de agua potable o la explotación industrial de los bosques naturales y de la agricultura son problemas que han adquirido dimensiones preocupantes.
Existe otro aspecto a considerar entorno a la Deuda Externa y es la ilegitimidad que en muchos casos encierra la concesión de prestamos, "ya que muchas de las pólizas y créditos concedidos no se sustentan en ninguna garantía de transparencia y control de corrupción, ni están destinados a promover el bienestar y la protección de los derechos humanos y del medio ambiente", dice Iolanda Fresnillo del Observatorio de la Deuda en la Globalización de Cataluña.
La próxima cumbre del G-8, la reunión de los países más influyentes del mundo, tendrá lugar en Julio en Escocia. Por su trascendencia para los temas relativos a la Deuda Externa, diversos movimientos sociales preparan movilizaciones en paralelo a la Cumbre con el fin de exigir la abolición de la Deuda.
Las líneas del gobierno español en esta materia no son muy diferentes a las marcadas por las grandes potencias como EEUU o Alemania. Acaba de aprobarse el Plan Director sobre Cooperación Española para el periodo 2005-2008 en el cuál, no se contempla la eliminación de la Deuda Externa. "El gobierno incurre en nuevas contradicciones al conceder las ayudas humanitarias de urgencia como créditos que generan aún más deuda", subraya Fresnillo.
"Varios colectivos hemos decidido unirnos a las diferentes iniciativas internacionales para continuar luchando contra la injusticia que supone la deuda", cuenta Merche Valls de la RCADE-Madrid. "Bajo la pregunta ¿Quién debe a Quién? lanzamos la Campaña Deuda-2005", añade. Entre los objetivos de esta campaña se encuentran "fomentar la participación ciudadana y trasladar la idea de corresponsabilidad, tanto en las causas de la deuda externa, como en la búsqueda de soluciones". Pero sobre todo pretende "denunciar la ilegitimidad de la deuda y su mecanismo perverso". Fresnillo explica que quieren "exigir al gobierno la realización de una auditoría interna y generar un debate social en torno a las consecuencias de la inversión española en el extranjero".
"Vamos a trabajar por una organización descentralizada, ideando e impulsando acciones locales", relata Valls. Según nos explica “habrá tres ejes fundamentales -Deuda Ecológica, Deuda Política-Social y Deuda Económica- en los que se enmarcarán las acciones de la campaña, la cual se lanzará públicamente en el encuentro estatal el 9 y 10 de Abril en Palencia”.
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